En España, oficialmente, el problema de pederastia en la Iglesia católica es casi inexistente. Parece una excepción dentro del mundo católico occidental, junto a Italia y Portugal. La Conferencia Episcopal Española se niega desde hace años a investigar el problema y admite que nunca ha contado los casos que conoce, aunque de todos modos asegura que son muy pocos.
El Estado español nunca se ha preocupado por la cuestión. Al contrario, pues nunca ha colaborado en algo tan importante como este tema. El resultado es que no hay ninguna estadística que permita saber la verdad. En otros países, bien la Iglesia, bien el Gobierno o los tribunales han emprendido investigaciones en profundidad. En esta ‘democracia plena’ como suelen catalogarla los españolistas más rancios los casos de pederastia continúan sin aclararse.
La Conferencia Episcopal (CEE) ha recibido en el año 2022 un total de 186 nuevos “testimonios” relacionados con abusos sexuales cometidos en el seno de la Iglesia desde 1950, de los que 70 han sido comunicados en oficinas diocesanas y 116 en las congregaciones religiosas, con lo que el total de casos recogidos por esta institución asciende a 692.
Así lo ha anunciado este jueves el secretario general de la Conferencia Episcopal (CEE), César García Magán, en la rueda de prensa tras la celebración de la Comisión Permanente del organismo en la que ha detallado que ayer mantuvieron una reunión con el presidente de la CEE, Juan José Omella y el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, al que entregaron un informe “con toda la información que tiene la Iglesia”.
Se trata del informe llamado “Para dar luz”, seis tomos de más de 2.000 páginas que recoge la información de las distintas oficinas de protección al menor de las diócesis y congregaciones religiosas y que va en la línea de colaboración con el Defensor del Pueblo “como signo del compromiso de las instituciones eclesiales en la lucha contra la lacra social de los abusos”.
En todos los países la tarea de sacar a la luz los casos de abusos sexuales en la Iglesia católica ha llevado años y ha estado encabezada por las investigaciones de los medios de comunicación. Esta base de datos, que se ha ido actualizando con los nuevos casos que salían a la luz, es una herramienta pensada para durar años, documentar el fenómeno con exactitud y ayudar a las víctimas. En España esto se sigue tapando…